Atención
Madripedia fue un proyecto del Ayuntamiento de Madrid que se dejó morir a mediados de 2014. Sin embargo, aquí puedes encontrar una copia de seguridad de sólo lectura del 7 de febrero 2014, resucitada con fines educativos e informativos.

Casa de Cisneros

De Madripedia
Saltar a: navegación, buscar
Cargando el mapa…


Casa de Cisneros

La Casa de Cisneros se encuentra en la Plaza de la Villa, número 4. Realizada en 1537 por Benito Jiménez de Cisneros, a la sazón, sobrino de Francisco Jiménez de Cisneros, cardenal Cisneros.

El Ayuntamiento de Madrid compra en 1909 el edificio para integrarlo dentro de las dependencias de la Casa de la Villa, siendo objeto de una remodelación integral (1910-1914) por parte del arquitecto Luis Bellido y González, fruto de la cual se construye un pasadizo volado cubierto que une los dos edificios. En el año 1944 fue de nuevo reformada por parte de Felipe Trigo.


La Casa de Cisneros según Ramón Mesonero Romanos

Descuella sobre todas ellas, por su importancia material e histórica, la construida a principios del siglo XVI por el cardenal Fray Francisco Jiménez de Cisneros, arzobispo de Toledo y regente que fue del reino, que está situada a la acera derecha de dicha calle con accesorias a la plazuela de la Villa, formando independiente la manzana 180. -A la predilección y cariño que siempre tuvo y se plació en demostrar a la villa de Madrid aquel insigne hombre de Estado, debió ésta, no sólo el distinguido honor de servirle de residencia casi todo el tiempo que tuvo a su cargo la gobernación del reino, dándola cierto carácter de corte, que después continuó el Emperador, y de que la revistió, por último, su hijo Felipe II, sino que quiso vincular en ella su casa y familia, fundando aquel suntuoso palacio y amayorazgándolo en cabeza de su sobrino D. Benito Cisneros, hijo de su hermano D. Juan, cuyos sucesores, enlazados después con las familias de los [205] Guzmanes y Ladrón de Guevara, pasaron a estos la propiedad de dichos mayorazgos, que hoy representa el señor Marqués de Montealegre, conde de Oñate, aunque en el siglo pasado compró a censo esta casa la Real Hacienda, para colocar en ella el Supremo Consejo de la Guerra, y hoy es de propiedad particular (70). La circunstancia detener un largo balcón corrido por toda su fachada a la calle del Sacramento ha dado origen, sin duda, a la creencia vulgar de ser aquel a que el Cardenal Regente hizo asomar a los Grandes para enseñarles la artillería; pero esta aserción no tiene fundamento alguno, pues ni dicho balcón daba ya vista al campo, y sí a la parte más poblada entonces de la villa, ni acaso existía todavía aquel palacio, ni, en fin, aunque existiese, se aposentó en él el Regente del reino, y sí, como dijimos, en el de don Pedro Laso de Castilla, contiguo a la parroquia de San Andrés, adonde es de presumir que tuvo lugar aquella dramática escena. -La casa de Cisneros es también célebre por haber servido de rigorosa prisión, donde sufrió la inhumana tortura en que estuvo próximo a espirar, el famoso secretario de Felipe II, Antonio Pérez, quien, con auxilio de su esposa, la heroica doña Juana Coello y Bozmediano, logró escaparse de ella en la noche del Miércoles Santo, 18 de Marzo de 1590, marchando a sublevar en su favor al reino de Aragón, y ocasionando la famosa guerra que acabó con los fueros de aquel reino.
Este desdichado ministro no sufrió, sin embargo, todavía larga prisión de más de once años en aquella casa, sino que anteriormente estuvo detenido en la de su propia habitación, que era la contigua, llamada del Cordón, propiedad de la familia Arias Dávila, condes de Puñonrostro, la misma que ha sido demolida hace pocos años por su estado ruinoso, y que, en su tiempo, era suntuosa y estaba magníficamente decorada por la orgullosa esplendidez de aquel arrogante ministro. De ella también intentó escaparse, descolgándose al efecto por la tribuna que comunicaba a la iglesia inmediata de San Justo, de donde fue extraído en el acto por la justicia y conducido a la fortaleza de Turégano, y luego, según se dice, al castillo de Villaviciosa, hasta que, más adelante, le trajeron a la casa de Cisneros.