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Culto
Coincidiendo con el comienzo del siglo XX y al amparo de un poder legislativo absolutamente favorecedor, se instalaron en España, y con especial importancia en Madrid, gran número de religiosos y religiosas. En cuanto a su origen, los podemos dividir en tres grandes grupos. Por una parte, las comunidades religiosas de origen francés, dedicadas en su mayoría a la enseñanza, que, huyendo de la legislación anticlerical de la III República francesa, se implantaron en nuestro territorio a partir de 1902. Por otro lado, las comunidades religiosas de misioneros que, como consecuencia de la pérdida de los últimos territorios ultramarinos en 1898, no tuvieron más remedio que regresar a la metrópoli. Un tercer grupo de religiosos fue el formado por los institutos y congregaciones de nueva creación que, como ya se ha indicado, amparados por una coyuntura muy favorable, surgieron coincidiendo con los años posteriores a la Restauración. Este cúmulo de circunstancias hicieron que el siglo XX comenzase absolutamente impregnado de un sentimiento católico que abarcó todos los estamentos de la sociedad y tuvo sus mayores exponentes en la capital del Estado.
Una peculiaridad, sin embargo, sí que diferenció a Madrid del resto del Estado: el peso del clero regular frente al secular. La presencia de religiosos al frente de las parroquias madrileñas se produjo en una proporción muy elevada si la comparamos con el resto del Estado. De esta forma, Madrid acogió a la cuarta parte de las parroquias regentadas por el clero regular de toda España. Esta reducida presencia del clero diocesano en Madrid, sobre todo en el casco, es un fenómeno tratado por numerosos autores y tuvo su origen en los siglos XVI y XVII. Sirva como recordatorio la ausencia de una catedral en Madrid hasta hace menos de una década.
El primer tercio del siglo XX coincidió con un gran avance demográfico que tuvo su repercusión en un significativo aumento del área edificada de Madrid. La consolidación del Ensanche como zona residencial burguesa de la capital hizo que surgieran numerosas edificaciones de carácter religioso cuya finalidad no era únicamente el culto, sino que abarcaba otras necesidades, como la ya mencionada de la educación, la asistencial o la hospitalaria. Así, junto con un casco donde la presencia de iglesias y lugares destinados al culto católico ya era muy importante, las nuevas zonas urbanas de la ciudad, preferentemente las destinadas a la burguesía, también se dotaron de importantes edificaciones vinculadas al culto católico. Del mismo modo, también se construyeron en las zonas populares de Tetuán o Prosperidad nuevos templos dedicados al culto católico.
En esta misma línea, el gran crecimiento urbano de las décadas de los cincuenta y sesenta se vio acompañado, una vez más, por una legislación que favoreció de forma implacable el desarrollo de los templos católicos. El clero secular o diocesano, amparado por el Estado, comenzó a tomar parte activa en la política, faceta que hasta entonces desempeñó de forma menos patente. No fue sólo a través del nuevo Concordato firmado en 1953; el Reglamento de Viviendas de Renta Limitada, en su articulo 12, obligaba a los promotores de grupos de más de mil viviendas a reservar suelo destinado a templos católicos. Este suelo era entregado, por el promotor, al obispado libre de todo tipo de cargas y de forma gratuita. Son ya clásicos los ejemplos de los barrios de Moratalaz, la Concepcion o del Pilar, por citar sólo tres casos sobradamente conocidos. Esta peculiaridad legislativa trajo consigo que el equipamiento religioso católico fuese el único que alcanzara unos niveles aceptables. De esta forma, Madrid al terminar el siglo XX contaba con cuatrocientas parroquias que cubrían más que satisfactoriamente las necesidades de culto católico.
Después de la Constitución de 1978, la libertad religiosa y la democracia trajeron consigo la posibilidad de la implantación de centros de culto de otras creencias. Salvo excepciones muy señaladas, los lugares de culto del resto de religiones que existen en Madrid, a diferencia de los lugares destinados al católico, se caracterizan por ocupar locales de reducidas dimensiones y casi nunca fincas completas. También es característico, para los edificios localizados en el casco y Ensanche, su vinculación a embajadas o delegaciones diplomáticas. En el años 1992 el Estado firmó los Acuerdos de Cooperación con las confesiones religiosas declaradas de «notable arraigo» en España: islámica, evangélica y judía. Se trate de un paso crucial para la conformación del pluralismo religioso que establece la Constitución de 1978; con estos Acuerdos de Cooperación se daba por finalizada una etapa de confesionalidad católica del Estado, y se abría paso a una sociedad plurirreligiosa, fruto de la garantía constitucional a los derechos fundamentales de libertad ideológica y de culto de los individuos y de las comunidades.
La Iglesia evangélica o protestante cuenta en Madrid con más de cien locales destinados a culto, localizados sobre todo en Tetuán y los distritos del sur y este de la ciudad; la mayor parte de ellos, ya sean evangélicos, bautistas, metodistas, pentecostales, anglicanos, adventistas, menonistas, carismáticos, mormones o miembros del Ejercito de Salvación, están integrados en la FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España), constituida en noviembre de 1986. Gran número de personas de etnia gitana pertenecen a la Iglesia de Filadelfia, presentes en España desde 1965. El grupo más numeroso lo forman los testigos de Jehová, reconocidos como confesión religiosa por el Ministerio de Justicia en 1970; se reúnen en los Salones del Reino de los Testigos de Jehová. También son muy activos los fieles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, verdadero nombre de los conocidos como mormones, son unos treinta mil en España, de los que cinco mil están en Madrid, poseen desde 1998 su majestuoso templo en el barrio de Moratalaz, una magnífica construcción que ocupa 12.842 m2, culminada por una torre de 44 metros en cuyo extremo y recubierto de pan de oro está el ángel Morini, de tres metros de altura. De todos modos, no debemos dejar de recordar los templos protestantes de mayor tradición en Madrid, como son la capilla Anglicana de la calle Núñez de Balboa, la iglesia Evangélica Alemana, la iglesia Evangélica Reformada Episcopal de la calle Beneficencia y el colegio El Porvenir de la calle Bravo Murillo, de referencia constante para los protestantes de Madrid. La presencia de la Iglesia ortodoxa griega se reduce al templo de la calle Nicaragua ya otro pequeño centro también en el distrito de Chamartín.
El islam actualmente es la segunda religión en nuestro país, con más de medio millón de practicantes y con un crecimiento anual espectacular debido a la corriente migratoria. La comunidad musulmana madrileña cuenta en la actualidad con treinta mil practicantes, siete centros dedicados al culto y veintitrés asociaciones legalmente registradas. Su mayor exponente es el Centro Cultural Islámico, conocido como la mezquita de la M-30, un extraordinario complejo de más de 12.000 m2 inaugurado en 1992 por los Reyes de España, sufragado directamente por la familia real saudí y construido sobre un solar cedido por el Ayuntamiento de Madrid. Este centro, además de contar con la mayor mezquita de Europa, acoge en su recinto un colegio de primaria y secundaria, biblioteca islámica y restaurante. La organización de esta comunidad es relativamente temprana: en 1971 se constituye la Asociación Musulmana de España, que edifica la primera mezquita moderna de España, la de Abu Bala, en la calle Anastasio Herrero. Están asociados en la FEERI (Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas) y la UCIDE (Unión de Comunidades Islámicas de España), de la unión de ambas surge la Comisión Islámica de España como interlocutora oficial de la comunidad musulmana ante el Estado.
Por último, los judíos españoles registrados son veinte mil, repartidos en trece comunidades, en Madrid tienen su sinagoga en Chamberí, en la calle Balines, único centro, pero importante, de la comunidad hebrea en nuestra ciudad. Debido a la corriente inmigratoria de los últimos años, las costumbres religiosas de los habitantes de Madrid han sufrido un significativo cambio hacia la pluralidad. El aumento de las necesidades de culto, sobre todo para los musulmanes procedentes del norte de África y evangélicos de la Europa del Este y de Latinoamérica, ha supuesto la aparición de nuevos centros religiosos en las zonas de la periferia madrileña. El crisol cultural, étnico y religioso en el que se está convirtiendo Madrid en los últimos años no ha hecho más que comenzar, y en pocos años veremos cómo la multirreligiosidad de los vecinos de Madrid será una característica más de la capital del Estado.
Referencia
- PENEDO, Julio. Culto, en Enciclopedia Madrid S.XX
Este artículo reproduce el capítulo homónimo de la Enciclopedia Madrid Siglo XX, cuyo autor conserva el copyright.
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