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Observatorio astronómico
El Observatorio Astronómico constituye una de las instalaciones más representativas del Madrid científico. Su fundación se debió a una sugerencia del marino Jorge Juan al rey Carlos III. La gestación del proyecto fue larga y hasta 1790 no se construyó el edificio que había de albergarlo. Desde entonces esta construcción, diseñada por Juan de Villanueva, permanece ocupada por los cultivadores de la ciencia de los astros en el cerrillo de San Blas, en los aledaños del Retiro.
Durante más de cien años, en el Observatorio se trabajó, además de en astronomía, en meteorología y cartografía. De la meteorología se desprendió, al principio del siglo XX, al pasar esta competencia al Instituto Central Meteorológico. La cartografía continuó en los programas del Observatorio, de aquí las campañas internacionales de longitudes, con las que se trataba de determinar, con la máxima precisión, la posición relativa de los observatorios, así como comprobar sise detectaba el desplazamiento de los continentes. Fenómenos de este tipo aparte, durante el primer cuarto del siglo XX los principales observatorios dedicaron su atención a investigar la estructura y composición de las estrellas y su evolución, investigación que se apoyaba en el análisis de los espectros estelares. El Observatorio de Madrid, impulsado por Francisco Íñiguez y después por Antonio Vela, pasó a ser, desde los primeros años del siglo, la institución española pionera en el cultivo de la astrofísica estelar, investigando estrellas novas, variables cefeidas y eclipsantes y, en general, estrellas brillantes. Sin embargo, este esperanzador panorama se truncó con la Guerra Civil.
Finalizada ésta, mermado el personal, y teniendo en cuenta también las limitadas posibilidades de un centro astronómico situado en una gran ciudad, el Observatorio sobrevivió manteniendo pocas áreas de actividad hasta que en los años setenta surgió la posibilidad de modernizarlo. Tras visitar los astrónomos de la plantilla varios observatorios europeos, redactaron un proyecto modesto de un nuevo observatorio, constituido por la sede central (en el recinto madrileño) y dos estaciones de observación, una próxima y otra de montaña. Se construyó la Estación de Yerbes (Guadalajara) y la de montaña en la Sierra de Filabres (Almería), con lo que en el centro del Retiro se dejó de hacer observación astronómica, manteniéndose únicamente parte de la función investigadora.
En la actualidad, en las instalaciones del Retiro los visitantes pueden ver, en el edificio Villanueva, un reducido museo de instrumentos; una biblioteca especializada que contiene textos astronómicos, meteorológicos, matemáticos y geodésicos; y un archivo en el que se encuentra reflejada la historia del Observatorio. Fuera del edificio, se ven las cúpulas en las que se conservan los instrumentos de observación activos hasta hace unos pocos años, entre ellos un anteojo que fue el mayor en suelo español hasta pasado 1970
Referencia
- LÓPEZ ARROYO, Manuel. Observatorio astronómico, en Enciclopedia Madrid S.XX
Este artículo reproduce el capítulo homónimo de la Enciclopedia Madrid Siglo XX, cuyo autor conserva el copyright.
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