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Sector eléctrico

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La utilización de la electricidad en Madrid no se generalizó hasta comienzos del siglo XX, arrastrando un retraso de cuarenta o cincuenta años respecto a otras capitales europeas. Según cifras de Francisco Cayón García, en 1880, la única compañía pública eléctrica existente contaba con setenta abonados, y veinte años después, en 1910, las tres mayores eléctricas —Madrileña, Chamberí y Mediodía— tenían 52.000 abonados que disponían de 485.000 lamparas incandescentes, poco más de nueve puntos de iluminación por abonado. Si algunos de ellos eran organismos públicos (como el Ayuntamiento, para una parte del alumbrado público), comercios y locales públicos (cafés, teatros), es obvio que la mayoría de los abonados de las compañías eléctricas contrataban un número muy reducido de puntos de iluminación. Se han argumentado como causal la falta de combustibles (principalmente, carbón), la inexistencia de industria y la baja renta de sus habitantes; admitiendo lo anterior, es preciso destacar que la causa principal de tal retraso residía en la ausencia de un proyecto técnico y económico (y especialmente financiero) de las compañías que operaban en este pequeño mercado; y este proyecto es el que, desde Bilbao, aporta Hidroeléctrica Iberica en 1907. Y su puesta en práctica se traduce en el desmantelamiento de la organización técnica y empresarial entonces vigente del sector eléctrico en Madrid.

En 1907, Lucas de Urquijo y Juan Urrutia fundan, en Madrid, Hidroeléctrica Española. El primero estaba relacionado con los círculos financieros bilbaínos, mientras que Juan Urrutia había sido fundador, en Bilbao, de Hidroeléctrica Ibérica (posteriormente Iberduero) siendo, en aquel alto de 1907, director gerente de Hidroeléctrica Ibérica, cargo que compartió en la nueva Hidroeléctrica Española. Constituida la sociedad con un capital de doce millones de pesetas, en la cifra se incluye la aportación de Hidroeléctrica Ibérica materializada en sus concesiones de aprovechamiento hidráulico en los ríos Júcar y Tajo. En 1909, Hidroeléctrica Española construye la linea de transporte de la electricidad entre el Júcar y Madrid a 66.0000 voltios de tensión; récord, manifiesta Víctor de Urrutia en la conmemoración del cincuenta aniversario de Hidroeléctrica Española, en Europa, tanto por la distancia (250 kilómetros) como por el voltaje, ya que hasta entonces nunca se habían superado en el continente los 50.000 voltios de tensión.

Para la viabilidad económica del suministro eléctrico era preciso rediseñar el marco empresarial existente: en 1910, Hidroeléctrica Española constituye la comercializadora Electra, que se fusionó con la distribuidora Cooperativa Eléctrica, de forma que la actividad de Hidroeléctrica España como productora de electricidad queda separada de la distribución a los abonados de menor consumo. A medida que se confirma Hidroeléctrica Española, el Banco Urquijo (que había tratado sin éxito de producir energía termoeléctrica destinada a Madrid, por medio de la compañía Gasificación Industrial, utilizando el carbón de Puertollano) crea en el año 1912 y con las aportaciones de tres sociedades, Unión Eléctrica Madrileña, una sociedad eléctrica capaz de competir con Hidroeléctrica Española. Definidos los dos grupos eléctricos —Hidroeléctrica Española con Electra como distribuidora y UEM (con la red de distribución de la Madrileña)—, el siguiente paso fue un acuerdo entre ambas, para evitar la competencia entre ellas, y para ello se firmó el llamado pacto de distribuidores, de tal forma que Chamberí terminó en Hidroeléctrica, Mediodía en Unión Eléctrica e Hidroeléctrica Santillana se repartía entre ambas.

El desarrollo de la producción hidroeléctrica permitió que zonas sin recursos energéticos pudieran contar con sistemas eléctricos adecuados a su tiempo, pero, en el caso madrileño contó con dos circunstancias sin las que no hubiera sido posible el proceso. Fue decisivo el apoyo bancario a ambos grupos eléctricos: si bien mayor en Hidroeléctrica Española con el Banco de Vizcaya y el Banco Central (el marques de Aldama fue el primer vicepresidente de la compañía), Banesto y riles adelante el Banco de Bilbao; Unión Eléctrica Madrileña estuvo estrechamente implicada, desde su constitución, con el Banco Urquijo. El sector solo se consolide al quedar eliminadas las pequeñas compañías que habían tratado de experimentar su viabilidad en en mercado para el que no estaban preparadas técnicamente, ni contaban con los recursos financieros para hacer frente a una actividad muy intensiva en capital. Y este marco operativo con dos empresas suministradoras se mantiene hasta hoy, con la excención de que se incorpora Iberduero en los años cuarenta debido a que el acuerdo HE-UEM afectaba únicamente a Madrid capital y la compañía vasca suministró electricidad a algunas zonas industriales de la periferia. La situación actual ha retomado a los dos grupos eléctricos tras la fusión entre Hidroeléctrica Española e Iberduero para constituir lberdrola.

El gran desarrollo del mercado eléctrico de Madrid se inicia a mediados de los años sesenta, como se deduce de las cifras de la Dirección General de Política Energética: si en 1965 el consumo de electricidad en Madrid fue de 2.496 millones de kilovatios/hora, en 1999 fue de 19.862 millones de kwh. En este último año Madrid participaba en el 11,3% de la energía eléctrica distribuida en España. Este crecimiento de la demanda eléctrica de Madrid fue extensivo a toda España—si en 1965 era 75.131 millones de kwh, en 1999 pasó a 175.141 millones de kwh—demanda que no pudo abastecerse, obviamente con energía hidroeléctrica desarrollándose en los años sesenta y setenta las centrales términcas—primero de carbón y después de fuel-oil—, para completar el parque de generación eléctrica con las centrales nucleares puestas en funcionamiento en los años ochenta. En Madrid no se han instalado centrales térmicas convencionales, debido a que al carecer de carbón y al alejamiento de los puertos, resulta más económico transportar la electricidad que las materias primas para su generación, no obstante las tres empresas suministradoras de electricidad a Madrid —Hidroeléctrica Española, Unión Fenosa e Iberduero—han participado activamente en la construcción de centrales tanto de las térmicas convencionales como de las siete centrales nucleares en funcionamiento en España.

Por último, en cuanto a la distribución entre los usuarios eléctricos madrileños el 38% de la electricidad se destina a usos domésticos, el 33% es consumido por la industria, 15% por el comercio y el resto en alumbrado público, tracción y otros usos.

Referencia

  • RODRÍGUEZ DE PABLO, José. Sector Eléctrico, en Enciclopedia Madrid S.XX